Principios de actuación en farmacia
- Tratamiento de la infección por hongos
- Alivio del picor y el malestar
- Prevención de la transmisión
- Reducción del riesgo de recaídas
El éxito del tratamiento depende tanto del uso de antifúngicos como de la adecuada gestión de la humedad, la higiene y el calzado.
Tratamientos antifúngicos de venta libre
Los antifúngicos tópicos son el tratamiento de elección en el pie de atleta no complicado. Se presentan en diferentes formas: cremas, sprays, líquidos y polvos2, 4.
El farmacéutico debe:
- Orientar en la elección de la formulación más adecuada según la zona afectada (crema para piel seca, gel para aplicación precisa, spray o solución para zonas húmedas o difíciles de alcanzar)
- Dar indicaciones claras sobre el modo y la frecuencia de aplicación
- Recordar la importancia de seguir el tratamiento completo, aunque los síntomas mejoren rápidamente
La constancia en el uso es clave para eliminar la infección y prevenir recaídas. Una mala gestión del pie de atleta puede favorecer también la aparición de onicomicosis.
Higiene del pie y cuidado de la piel
Las recomendaciones de higiene son fundamentales en el manejo del pie de atleta en farmacia y deben acompañar siempre al tratamiento.
Los pacientes deben:
- Lavarse los pies diariamente y secarlos bien, sobre todo entre los dedos
- Evitar rascarse las zonas afectadas
- Cambiar los calcetines cada día y lavarlos a alta temperatura
- Mantener los pies secos y frescos
Un buen secado es esencial para limitar la humedad que favorece la proliferación de hongos.
Calzado y entorno
El calzado puede albergar esporas de hongos y favorecer nuevas infecciones3, 5.
Se puede recomendar:
- Elegir zapatos transpirables y cómodos
- Alternar el uso del calzado para permitir su secado completo
- Evitar usar el mismo par de zapatos varios días seguidos
- Utilizar productos antifúngicos en el interior del calzado
El uso de chanclas es aconsejable en duchas y espacios comunes húmedos.
Cómo prevenir la recurrencia
El pie de atleta tiende a reaparecer, por lo que las medidas preventivas deben explicarse tras la mejoría de los síntomas.
Principales estrategias:
- Mantener una buena higiene de los pies y cuidados regulares, incluyendo hidratación para preservar la piel y detectar precozmente posibles alteraciones
- Controlar la sudoración excesiva
- Evaluar y tratar infecciones fúngicas concomitantes, como la onicomicosis
- Valorar el uso preventivo de antifúngicos (polvos o sprays) en situaciones de riesgo
Actuar rápidamente ante los primeros signos de recaída ayuda a limitar la progresión de la infección.
Cuándo derivar al médico
La atención en farmacia es adecuada para casos leves y sin complicaciones.
Se debe derivar cuando:
- Los síntomas son intensos o se extienden
- No hay respuesta al tratamiento sin receta
- Existe afectación ungueal importante o resistente
- El paciente presenta factores de riesgo como diabetes, enfermedad vascular periférica, neuropatía o inmunosupresión
En estos casos, es necesaria una valoración médica debido a un mayor riesgo de complicaciones.


